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Desde El Estrado

Malos Fiscales, Peores Jueces

Malos Fiscales, Peores Jueces

Por

Valentin Medrano

La Republica Dominicana es un apacibles lugar que aspira y merece un mejor destino. Sin duda alguna, que la nacion de mas antiguedad y tradiciones de América, debió estar en mejor estado al avejentar con los siglos.  Muchas buenas tradiciones reiteramos, se han creado o incorporado con el paso del tiempo, haciendo de la nuestra una nación muy especial. En tanto que otras no tan gratas han abonado la modernidad globalizada que nos ha tocado vivir en estos tiempos. 

Muchos esfuerzos y grandes ingenios han procurado aportar a la necesaria institucionalidad de la nación y sobre todo de sus poderes publicos. Millones de pesos, que siguen siendo millones si se convierten en dolares, han sido destinados a intentar sanear, adecuar y modernizar por ejemplo a la justicia.  Un poder del Estado que guarda una relación directa con nuestra aspiración de progreso, ya que uno de los indices de mayor interés al momento de planificar la inverción de los grandes capitales del mundo destinada hacia nuestros paises bananeros, es el clima de seguridad juridica, o lo que es lo mismo decir, reglas de juego claras, credibles y aplicables de forma generalizada, al margen de la arbitrariedad y la impunidad.

Pero toda la millonada dedicada a tratar de hacer germinar en las mentes del capital humano que conforma tanto el poder judicial como el ministerio publico, ha sido en los resultados un verdadero fiasco, un dinero despilfarrado, parece indicar que el problema es estructural, que hay que cambiar no a las instituciones sino al serhumno dominicano, pues lo por ellos aprendido, no es aplicado, y como siempre hay una buena excusa para obrar así.  Ahhh, si, el dominicano se ha acostumbrado a resolver con excusa cualquier desatino.  Apelamos a ciertos avances logrados, pero nos excusamos de no lograr la excelencia por esto  o por aquello.  Lo cierto es que tenemos fiscales deficientes, que sin la ayuda o subsanación de la deficiencia que hacen los jueces, que no estan llamados a ello, casi sería imposible lograr una condena.  De hecho, casi la totalidad de nuestras condenas estan cuestionadas, y los jueces, a quienes nadie juzga o cuestiona, hacen la peor de la burla a las reglas de juego procesales.  Ninguno parece entender su rol, y constantemente viven invadiendo en ajeno. Creen afectar a un individuo que violentó las reglas de juego, a un paria, a un insignificante, sin entender que con esa afrenta a la justicia, nos afectan y condenan a todos.

hubo un intento sincero por parte de la Actual Procuraduría General de dotar al país de nuevos fiscales, formados en la escuela especializada, pero estos fueron a servir bajo la direccion de los viejos y amañados Fiscales de designación compadresca, y en pocos dias trocaron lo aprendido por las viejas costumbres. Los jueces transitaron un similar derrotero, salieron de la escuela con una visión elevada y con la misión de ajustarse a lo que ya existía, y sigue la misma práctica y convicción en cada fallo de que a nadie cancelan por ser drástico, por condenar o ser injusto en perjucio del que impetra justicia.  Lo mismo que sólo ascienden los jueces rígidos, veintiañales y treintañales.  Y obviamente ese no es el rol de uno o de otro, por lo que es evidente que tenemos muy malos fiscales, pero jueces aún peores, pues usan toda la enseñanza adquirida para tratar de justificar un accionar arbitrario, injusto e ilegal. 

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